La Sala José
Toribio Medina conserva los fondos bibliográficos
más valiosos de la Biblioteca
Nacional. Reúne la Biblioteca
Americana José Toribio Medina,
Biblioteca Americana Diego
Barros Arana y Museo Bibliográfico. Estas
tres colecciones patrimoniales suman
aproximadamente 40.000 volúmenes
y algunas de sus obras más valiosas
se consignan en Tesoros Bibliográficos.
La Sala Medina se ubica en el segundo piso del edificio por el sector de
Alameda. Se orienta fundamentalmente a la atención de investigadores,
historiadores y alumnos tesistas.
La biblioteca de
Medina incluye primeras ediciones de
la imprenta americana, destacadas obras
sobre el Nuevo Mundo, bibliografía,
mapas, estampas y manuscritos. Se estima
que alrededor del 60 % de todo lo que
se imprimió en Hispanoamérica
colonial forma parte de esta colección.
Cuenta, además, con innumerables
obras impresas en todo el mundo sobre
la época colonial. Entre las
más valiosas se cuentan
Mística Teología (México
1547). La Doctrina Cristiana (Perú
1584), El puntero apuntado con apuntes
breves, primer impreso centroamericano.
En especial destacan antiguas
y estimadas ediciones de los primeros
cronistas de América y Chile tales como Bartolomé de las
Casas, Cieza de León, Josef de
Acosta, Alonso
de Ercilla, Alonso de
Ovalle e Ignacio Molina; y de navegantes
o viajeros como Drake, La Perouse,
Bouganville y Humboldt, que contienen
una variada y deslumbrante iconografía.
También forman parte de esta colección un conjunto de grabados y fotografías, una mapoteca
que incluye mapas coloniales y los primeros que existen de
Isla
de Pascua, así como diversos croquis de batallas
de la Guerra
del Pacífico.
La Sala Medina conserva
la Biblioteca Americana
de don Diego
Barros Arana. Esta colección, que se integró en 1929,
se compone de un selecto
conjunto de volúmenes relativos a América y Chile, que abarcan desde el
siglo XVI al XIX y que constituyeron un significativo
apoyo en la elaboración de su
obra historiográfica. El archivo
de manuscritos, reunido en más
de 120 volúmenes, posee un alto
valor histórico y patrimonial. Entre sus piezas existen cartas
y documentos tanto personales como oficiales
de Bernardo
O'Higgins, José de
San Martín, José Miguel
Carrera, Tomás Cochrane, Camilo
Henríquez y otros personajes
de nuestra historia.
El Museo
BibliogrÁfico: sus joyas
Desde el siglo XIX
la Biblioteca Nacional, consciente de
las auténticas joyas bibliográficas
que posee, algunas en
calidad de ejemplares únicos,
reunió en una sección
escogida lo más valioso de su
patrimonio. Se trata del Museo Bibliográfico,
que forma parte de las colecciones de
la Sala Medina y que, a lo largo de
estos años, ha ido enriqueciéndose
con notables volúmenes.
Dentro de las
piezas que contiene el Museo existen numerosos y bellos incunables
(antiguos textos editados desde la
invención de la imprenta en 1450 hasta
1500), magníficas
ediciones de libros religiosos, obras
de inestimable valor relativas al Nuevo Mundo y a Chile,
así como
libros raros y diversos de deslumbrante
tipografía e iconografía.
Entre estas joyas
bibliográficas cabe destacar,
especialmente, la llamada Crónica
de Nuremberg, impresa en 1493 a pocos
meses del regreso de Colón y en
la cual se atribuye el descubrimiento de América a Matías
Behaim.
Asimismo, una edición española
de Las vidas de Plutarco; la edición
de 1471 de Las Siete Partidas de Alfonso
el Sabio; una edición de La Farsalia de Lucano de 1491; y un rarísimo
ejemplar del Misal para uso de la Congregación
de San Benito, fechado en Valladolid
en 1499. A ellos se agregan múltiples incunables
pertenecientes a la biblioteca Medina,
entre los que sobresale una rarísima
edición de 1488 de La nave de
los locos, de Sebastián Brandt,
algunos de cuyos grabados son atribuidos
al joven Durero.
El Museo Bibliográfico
conserva también importantes textos
sagrados manuscritos, cuya antigüedad
sobrepasa los mil años y entre
los que destaca una soberbia Thora hebrea.
De manera especial, el museo conserva
los primeros y más importantes
impresos chilenos como, por ejemplo, el célebre
Modo de ganar el Jubileo Santo editado
en 1776, además de históricas
proclamas de la época de la Independencia
y los periódicos que dieron
vida a la prensa en Chile, comenzando
por Aurora de Chile.
subir
.