Por qué cuando
los europeos hacen publicidad de Chile como destino turístico
o de los productos nacionales, éstos distan tanto
de la imagen que esos mismos productos obtienen en Chile
o de la imagen que los chilenos tienen de sí mismos?
Cada cultura ha formado en el transcurso de su historia
un estilo narrativo propio. En ocasiones los estilos narrativos
son tan contrapuestos entre sí que terminan generando
productos absolutamente diferentes. Por ejemplo, la cultura
alemana ha desarrollado un estilo narrativo fuertemente
influido por el llamado método dialéctico
(tesis y antítesis), mientras que el estilo chileno,
mucho más cercano al modelo francés privilegia
la elegancia estilística por sobre los argumentos
estrictamente lógicos.
Si pusiéramos a trabajar el estilo narrativo chileno
y el alemán simultáneamente para alcanzar
un mismo fin, por ejemplo, promover Chile como destino
turístico, obtendríamos como resultado una
guía turística con países absolutamente
diferentes.
El estilo alemán surgido del método dialéctico
privilegia la polarización, por ello no es de sorprender
que en las guías turísticas de las editoriales
alemanas veamos tantas fotos de Chile que alternan pobreza
y riqueza, pasado y presente. Como si entre ambos polos
no hubiese espacios para estados intermedios.
El estilo utilizado en Chile, en cambio, es completamente
distinto del alemán; en él se privilegia
la belleza estilística por sobre otros componentes.
El resultado: un mosaico de imágenes y la ausencia
de conflictos. El Chile de los chilenos es un Chile moderno,
ausente de pasado y de conflictos, limpio, rubio y eficiente,
mientras que el Chile de los alemanes es un país
con pasado histórico, con indígenas, con
pobres, personajes populares y contaminación.
El Chile que promueven algunos organismos chilenos en
el exterior no ha logrado impactar a los consumidores finales
extranjeros. En el último tiempo el Estado chileno
ha hecho grandes esfuerzos comunicativos orientados a las élites:
Wall Street, organismos mundiales, etc., todos ellos sin
duda necesarios y loables, como lo prueban los últimos
acuerdos internacionales subscritos por el país.
No obstante esos logros, la ausencia de una imagen-país
orientada a los consumidores finales, es una deficiencia
tan grave como la ausencia de un mensaje coherente hacia
las élites. Una sólida imagen-país
podría generar sinergias positivas sobre el valor
de las exportaciones nacionales o el valor de Chile como
plataforma de inversión regional.
Luego del polémico “iceberg“ de la
Exposición Universal de Sevilla en 1992, Chile ha
hecho muy poco por gestar una imagen-país que resulte
plausible, no sólo para los chilenos mismos, sino
también para los extranjeros. En dos ocasiones en
los últimos 10 años el Estado chileno ha
negado incluso partidas presupuestarias destinadas a investigar
y difundir una imagen-país en el exterior.
Traducir no basta
La página web de la industria Bayer en Alemania
difiere en contenido y diseño de la página
web de su filial chilena. ¿Por qué? Porque
no sólo se habla en alemán, se piensa también
en alemán.
La sobrevalorada orientación al producto por sobre
la orientación al cliente, tan propia del estilo
germano, hace que los prospectos alemanes eviten el uso
de personas en ellos, salvo que éstas estén
en función del producto, es decir, una persona de
espaldas al público manipulando un producto. El
diseño alemán, la mayoría de las veces
puede catalogarse de conservador o monótono.
Mientras en el norte europeo muchas empresas hablan directamente
de dinero y suministran datos sobre el curso de sus acciones,
en el sur católico los temas de dinero desaparecen
para dar espacio a la responsabilidad social de las empresas
o a la familia.
Los políticos alemanes se venden a sí mismos
como competentes y efectivos, valores por lo demás
comunes a la sociedad alemana. Así el canciller
germano en su página personal durante la última
campaña no se muestra en ningún baño
de masas, ni cortando cintas tricolores; él está trabajando
y se muestra solo. Los políticos alemanes no requieren
de sus mujeres, y tampoco hay un rol asignado a la Primera
Dama; ¿para qué, si el que fue elegido fue
el marido y no ella?
El estilo francés no requiere de la historia para
argumentar y no inunda al lector con datos y curvas.
El estilo francés seduce sutilmente a través
de un leve equilibrio entre texto, fotografía
y colores. La orientación al cliente es una máxima
que esfuerza a la innovación.
El estilo anglosajón de USA e Inglaterra reproduce
la escasa distancia jerárquica que prima en sus
sociedades, fenómeno que también se refleja
en la presentación de sus productos. No es raro
que un nuevo modelo de automóvil sea rodeado por
el equipo de trabajo que lo ha gestado; junto a los ejecutivos
de la empresa aparecerán ingenieros y obreros, todos
unidos bajo el concepto de equipo de trabajo.
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