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  MADE IN CHILE...  
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¿CÓmo comunican los chilenos?
Los chilenos mantienen elementos de comunicación muy similares al conjunto de los latinoamericanos. Los chilenos tal vez no lo perciban pero sostienen un estilo comunicativo empapado de símbolos patrios. Un tema como el de la familia, que en otras latitudes del orbe resulta totalmente extraño a la función de una empresa, es un tema permanente en nuestro estilo comunicativo, a tal punto que muchas empresas chilenas han integrado el tema de la protección los trabajadores y sus familias a su filosofía empresarial.

Los chilenos utilizamos mucho más “adjetivos“ en nuestra publicidad que los anglosajones o los germanos y nuestro carácter elitista hace que palabras como elegancia, distinción y exclusividad sean argumentos recurrentes en nuestro avisos publicitarios. En aparente contradicción con el elitismo, el carácter colectivo de los chilenos se aprecia claramente en la predilección por las fotografías grupales por sobre los retratos individuales.

¿QuiÉnes somos?
Una vez que sabemos lo que transmitimos nos acercamos a saber lo que somos. En función de estos rasgos y su distancia con los rasgos comunicativos de otras culturas podemos orientar nuestros mensajes hacia códigos comunicativos con mayor grado de plausibilidad en el extranjero.

Si, como se ha visto, una imagen de Chile positivamente valorada en el extranjero puede ayudar a posicionar mejor los productos chilenos ¿por qué no se ha construido ésta hasta ahora?

La respuesta no es fácil. Los chilenos mismos dudan de su identidad. El año 2002 el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) hizo una encuesta de opinión en Chile en donde se exploró el tema de la identidad nacional. En ella, un 30% de los consultados respondió “no se puede hablar de lo chileno, todos somos distintos“, un 28% respondió “hoy en día es difícil decir qué es lo chileno“ y un 42% respondió que “lo chileno está en nuestras costumbres, valores e historia“. En definitiva casi un 60% de los chilenos no sabe con qué identificar su país y al 40% restante se le podría hacer la pregunta: ¿los valores y costumbres de quiénes le son comunes al resto del país?

El debate sobre la identidad chilena, no podrá ser resuelto con manuales o recetas de marketing, debe primero comenzar y, una vez que se haya establecido un debate, podrá reflexionarse sobre los iconos de la cultura e identidad chilena que en el futuro representen mejor la imagen del país.

La identidad que Chile construya de sí mismo debe de ser lo suficientemente amplia como para que en ella puedan reconocerse los segmentos más diversos de su sociedad y debe ser lo bastante flexible como para evolucionar junto a ésta y no atar a la sociedad con “cánones artificiales“ que den origen a una seudo identidad.

La imagen-país es un fenÓmeno mutante
Hacia nuestra independencia, los chilenos utilizamos como seña de nuestra identidad el mito de “raza indómita“ surgido de La Araucana e incorporamos a los indígenas en nuestro símbolos patrios (primer escudo nacional). Ya en tiempo de Bulnes, las élites chilenas abrazarían la tesis de “civilización o barbarie“ y comenzamos a entendernos como los ingleses de Sudamérica y nos distanciamos de los indígenas, desapareciendo éstos de nuestra heráldica. Nuestro nuevo escudo reflejó el cambio incorporando dos animales, uno a cada costado del escudo, tal y como ocurre en el emblema británico.

La administración Lagos también ha adoptado nuevos símbolos, asumiendo uno compatible con las nuevas tecnologías, uno que se pueda “bajar“ de Internet. ¿Es tal vez este último símbolo un reflejo de nuestros deseos por incorporarnos activamente a la globalización? Como hemos visto, nuestra autoimagen ha variado en el tiempo, del mismo modo que ha variado también nuestra percepción en el exterior.

 

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El Chile de los chilenos es un Chile moderno, ausente de pasado y de conflictos, limpio, rubio y eficiente, mientras que el Chile de los alemanes es un país con pasado histórico, con indígenas, con pobres, personajes populares y contaminación.