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Quizá en algún recoveco apolillado de su memoria, usted conserve información sobre algo llamado la “tele mundialera”. Quizá no, ya han pasado los años, y todo esto ocurrió en el lejano Mundial de Italia 90. Allí un joven y desconocido Ángel Carcavilla alegraba las noches de Canal 13 haciendo despachos de fútbol o algo que se le parecía, acompañado de un televisor Antú. Ese joven reportero pudo convertirse para siempre en un “periodista payaso” como sus “colegas” los olvidables Roberto Apud y Pato Oñate.

Pero se salvó. Y después de eso, realizó programas tan recordados como Gato por Liebre y Plan Z, ambos del fenecido y nunca suficientemente llorado Canal 2. Después vino un saludable ostracismo y una “pequeña” polémica como invitado a “Celedón, Villegas & Cia”, un oscuro programa de Chilevisión, donde no se refirió en muy buenos términos a las virtudes amatorias de la esposa del actual Alcalde de Santiago. Después desapareció o casi.

Lo que pasó era que Ángel Carcavilla había cambiado de rubro. Junto a su hermano Marco Antonio creó CARCAVILLA S.A. una agencia de publicidad que define como una boutique creativa. Lo que significa que allí se hacen campañas igual de efectivas a las de las grandes agencias, pero más baratas ¿Cómo? A punta de creatividad.

Buenos ejemplos de este concepto han sido algunas de sus campañas emblemáticas como la de los radicales, “Si quieres un cambio de verdad que sea radical”; la del Diario La Nación “En Chile hay otra Nación” y la de la Revista Paula “El papel de la mujer”. Para Carcavilla cambiar el periodismo por la publicidad no fue traumático. “Creo que ambos están muy ligados; dentro del periodismo lo que yo hice fue más que nada crear cosas. No era un periodista que tenía que ver con investigación o con reporteo”. Igual encuentra algunas diferencias. “Creo que la clave del trabajo publicitario es la capacidad de síntesis; hay que meter el cerebro en un gimnasio y llevar la capacidad de síntesis a la máxima expresión. En publicidad lo que es menos es más, cuando hay que explicar mucho es malo, hay que tratar de crear una sola palabra que lo abarque todo”.

Uno de los últimos éxitos de Carcavilla S.A. han sido las campañas para dos de los estrenos del cine chileno de este año. Sexo con Amor y Los Debutantes. “Sexo con Amor queríamos estrenarla el día de los enamorados, pero después pensamos que era mejor tirarla cuando empezara la guerra, porque la gente iba a estar mucho más abierta a bajar las defensas y reírse más. Cuando se estrenó todos decían que jamás le iba a ganar al Chacotero. Y le ganó. Con Los Debutantes pasó algo similar, lleva poco tiempo y ya va como en 50 mil espectadores. Todo esto ha servido para que los cineastas que miraban mal el tema del marketing, vean que es necesario, porque es necesario vender entradas”.

Pero no cualquiera se hace cliente de Carcavilla S.A., en general se trata de empresas que no pueden botar su dinero y que quieren un trabajo inteligente y efectivo. “Los clientes conocen nuestros “prontuarios”. Yo en el periodismo y mi hermano en la publicidad. Además, hay una cuestión de proporciones, si tu tienes toda la plata del mundo puedes tapizar las calles con afiches de Ballero, pero si no, tienes que apostar a cosas más creativas y ahí estamos nosotros. Cuando algo es creativo puede competir con el dinero”.

Pero lo que lo entusiasma de verdad a Carcavilla, en esta nueva etapa de su vida, es la propaganda política. Se ha dado cuenta que allí se juegan las cosas que importan. “Me gustaría inventar un partido político, levantar un candidato. Lo encuentro mucho más atractivo que vender un producto. Este tipo de pegas es las que más disfruto, porque son las más creativas. En esto no estás vendiendo un yogur, sino que de alguna manera haces que la gente decida que pasa con su vida”.

El primer antecedente en este campo lo tuvo con el trabajo para el Partido Radical, durante las últimas elecciones. “La propaganda radical logró destacarse dentro de la franja electoral, era el momento del alivio ante tanta oferta igual. Y resultó bien. Tuvimos la suerte que ellos venían muy entregados, estaban dispuestos a que les ofreciéramos todo. Porque no tenían mucho que perder”.

Aunque no lo niega a priori –porque lo encuentra un desafío- cree que no trabajaría para la derecha. “Me sería muy difícil trabajar con su producto político, porque no tengo ninguna clase de identificación con esas ideas. Creo que no funcionaría porque las ideas rebotarían. No habría feedback. Además, uno es un mercenario, pero igual puede elegir con quien trabaja.

No todo ha sido éxito en la corta carrera de Carcavilla como publicista. “Creo que lo que más nos dolió fue perder una campaña de drogas a la que postulamos, porque teníamos una buena idea. Nuestro concepto era “Hazte adicto a la vida”, lo que no era prohibitivo, sino abrir más posibilidades. Al final se eligió una campaña con un concepto más restringido, a nosotros nos parecía que era una buena oportunidad de convertir a Conace en un aliado de la juventud más que en un ente represor. Veíamos a Conace organizando festivales de música, de películas, de teatro, etc. Se trataba de abrir espacios, hazte adicto a la música, hazte adicto al cine. Pero no lo entendieron”.

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la clave del trabajo publicitario es la capacidad de síntesis; hay que meter el cerebro en un gimnasio y llevar la capacidad de síntesis a la máxima expresión

 
Antropólogo Daniel Osorio es Periodista