P.C: En el contexto de una sociedad democrática y culturalmente plural, ¿cuál es el sentido de una legislación como la recientemente aprobada en Francia prohibiendo el uso del chador en las escuelas públicas?
G.C: Me han llamado muchísimo la atención ciertos comentarios de prensa que he leído, publicados en diversas partes del mundo, también en Chile por supuesto, sobre la legislación francesa. Estos comentarios hablaban de un ataque a la libertad religiosa, o a la libertad de los individuos. He leído aquí editoriales que decían: “solo se ve esto en los antiguos países comunistas y en Francia”. Lo que es un error histórico absoluto. En muchos países donde hay separación de la Iglesia y del Estado, México por ejemplo, la ley ha prohibido las manifestaciones de proselitismo religioso. En el caso francés, la laicidad –como señala el artículo 1° de la Constitución ("Francia es una república indivisible, laica, democrática y social")– es uno de los fundamentos esenciales de la república. Esto viene de la Revolución francesa, y, sobre todo, de la ley de 1905 que organiza la separación de las iglesias y del Estado, como garantía de la libertad de conciencia y de culto. Las instituciones públicas son de una absoluta neutralidad frente a las iglesias, que pueden organizarse como quieran, siempre y cuando respeten el pacto social republicano. Este principio de neutralidad del Estado, este "pacto republicano", es hoy el fundamento de la cohesión social de los franceses alrededor de valores y principios laicos. La escuela, no hay que olvidarlo, es desde 1884, en Francia, obligatoria, pública y laica.
Otro principio básico de la república, como bien se sabe, es el principio de libertad. ¿Es libre la joven a quien los padres obligan a ponerse el velo? ¿Es aceptable que unos padres prohíban a sus hijas ir a las clases de deporte, porque no tienen que mostrar las piernas? El legislador francés, con la cuasi unanimidad (sólo la extrema derecha votó en contra) dijo: "No". Probablemente habrá otra ley en el campo de la salud, porque cuando una mujer llega de urgencia a un hospital (por ejemplo para un parto) y el marido prohíbe que su mujer sea atendida por un médico de sexo masculino… ¿qué hay que hacer si en ese momento no hay una mujer médico? Poner en peligro la vida de la mujer, o de su guagua?.
Puede ser que haya un “error comunicacional”, como se dice ahora, por parte del Estado francés en este asunto, porque la separación de la Iglesia del Estado es la mejor garantía que uno pueda tener de libertad religiosa y de libertad del individuo. En Francia, a diferencia de muchos otros países, cuando el jefe de Estado recién elegido presta juramento, no lo hace sobre la Biblia, o sobre el Corán, lo hace sobre el texto de la Constitución.
P.C: Pero, ¿no es contradictoria una prohibición que en defensa de los derechos individuales, restringe las libertades de los ciudadanos de vestir como mejor les parezca de acuerdo a sus convicciones o sus gustos, dentro de los cuales las razones religiosas son una más? Porque, si extremamos ese criterio, no habría por qué detenerse en el aspecto religioso, ¿por qué entonces no aplicar la prohibición a los atuendos que caracterizan a determinadas tribus urbanas como los Skinheads, por ejemplo?
G.C: Toca usted un tema sumamente difícil, que fue muy debatido en la comisión que trabajó para preparar esta ley. Hay que distinguir entre los menores de edad, y los demás. La ley no contempla la prohibición en las universidades; son gente mayor y puede ir como quiere, tiene la autonomía de la voluntad. Pero es verdad que los adolescentes, los jóvenes, tienen modas, les gusta reconocerse entre ellos a través de su manera de vestirse. Pero estos fenómenos de moda cambian, y sobre todo no te imponen una manera de pensar, como es el caso de la mayoría de las religiones. Cambiar de "tribu", manifestarse de manera distinta en este campo, no es la misma cosa que cambiar de religión…
P.C: Precisamente, si consideramos como occidentales que la moda es un fenómeno que está en la superficie, que son tendencias pasajeras, eso es así siempre y cuando no se transgredan valores que para la sociedad son importantes, como el desnudo, las vestimentas provocativas en adolescentes, etc. Pero ¿qué sucede cuando en otra cultura, el vestido no es una moda sino algo que forma parte de una tradición sancionada por el orden moral y social. ¿No habrá también algo de desconocimiento de ese otro, al cual nosotros juzgamos con nuestros propios parámetros? Para un joven musulmán o judío ortodoxo o aymara, su forma de vestir puede ser algo mucho más serio que un capricho pasajero de la moda.
G.C: Yo creo que cada sociedad para poder funcionar necesita unos consensos, no digo algo impuesto por el Estado, sino maneras de vivir conjuntamente que no choquen. No voy a juzgar a las sociedades que funcionan de manera diferente. Las respeto. Si voy a un país del Golfo Pérsico, tendré que respetar sus costumbres y mi mujer (si ella fuera también) tendrá que ponerse el velo. La mayoría de las sociedades anglosajonas funcionan con el concepto del multiculturalismo. Estas son sociedades en las cuales hay grupos culturales, lingüísticos, étnicos que se reagrupan, funcionan casi de manera cerrada entre ellos mismos, viven todos en los mismos barrios. Francia reconoce y lucha por la diversidad cultural, afuera y al interior del país. Pero la república francesa siempre ha buscado permitir a cada individuo su desarrollo máximo, a través de una escuela que es la misma para todos, no acepta manifestaciones de tipo ideológico, religioso o social. Para mí lo básico, en una sociedad, es que el que está en minoría debe respetar los consensos mayoritarios que existen en esta sociedad. La ley francesa, por ejemplo, prohíbe la excisión de la mujer, aunque esta práctica sea culturalmente ancestral en algunas comunidades africanas que viven hoy en Francia. Algunos se lamentan en nombre del respeto a las culturas ajenas. ¿Habría que tolerar estas prácticas sobre el territorio nacional ?
P.C: Entonces, para ponerlo al revés, ¿por qué cree usted que este tema ha causado tanto revuelo, tal vez porque aparece la palabra chador?
G.C: Esta es una pregunta fundamental. Hay musulmanes en Francia desde hace mucho tiempo. Pero la novedad es que hay hoy una minoría fundamentalista. La inmensa mayoría no quiere hacer este tipo de proselitismo. ¿Y por qué surgió esta minoría? Hay por supuesto razones ligadas a la evolución de las religiones en el mundo. Pero lo básico hay que buscarlo en la propia evolución de la sociedad francesa. Desde el primer shock petrolero de 1974, se acabó la época de crecimiento continuo y hay una ola permanente de desempleados que alcanza casi al 10% de la población. Hubo una falta de previsión de la evolución urbana por parte del Estado francés. Se dejó funcionar la libertad del mercado inmobiliario, y se crearon barrios de inmigrantes en la periferia de las ciudades, lejos de todo, con pocos servicios públicos. Yo tengo amigos que son maestros en escuelas donde los alumnos son de cuarenta y nueve nacionalidades distintas. A eso hay que añadir que hay grupos islámicos fundamentalistas financiados desde el exterior. Hay ahí un caldo de cultivo para que la afirmación religiosa se una a la afirmación identitaria. En este contexto aparece la cuestión del velo que nunca antes había surgido.
P.C: Pero también es curioso que esto suceda así en un mundo en el que al parecer las personas tienden a diferenciarse, a manifestar su identidad y sus preferencias a través de la imagen y el uso de prendas características que las identifican con determinadas culturas o tribus urbanas. Tomemos como ejemplo la moda de los hiphoperos, cuyo origen se asocia a las pandillas y a conductas delictivas.
G.C: Eso es totalmente distinto. En el caso de los jóvenes hip hop es una manera de reconocerse entre sí. La afirmación religiosa a través de un signo exterior es un tipo de proselitismo, o sea “yo soy así y quiero que lo sepas”. Desde que hemos empezado a hablar, yo no le he dicho si tengo alguna religión y nunca se lo diré, es mi vida privada.
P.C: Pero podría suceder, supongamos, que antes de juntarnos en esta conversación usted se haya encontrado con un antiguo amigo suyo, digamos un sacerdote católico quien le ha obsequiado un hermoso crucifijo y usted se lo ha dejado en la solapa por una razón afectiva, o porque consideró, en último caso, que combinaba bien con su corbata. ¿Tendría yo que suponer que estoy frente a una persona que está haciendo proselitismo religioso? Tengo la impresión de que el problema surge cuando hablamos de musulmanes, porque en ese caso hay una sensibilidad especial en este momento…
G.C: Bueno, yo creo que son dos universos culturales completamente distintos: el anglosajón protestante y el latino católico. Por ejemplo, si usted ve la prensa anglosajona, americana, etcétera, en época de elecciones, lo que más les importa es la vida privada. Hay candidatos que tuvieron que retirarse porque le habían dado un beso a no sé quién, o habían fumado un porro. Ni hablar de si son divorciados o no. En el caso francés, los dos últimos primer ministros eran divorciados. El alcalde de París es homosexual declarado (pero no hace proselitismo al respecto). Eso no le impidió ser elegido, y tener una popularidad altísima. ¿Mitterrand? Toda la prensa francesa sabía desde hacía mucho tiempo que tenía una hija fuera del matrimonio. Nunca en catorce años hubo ningún artículo, no porque el Estado hubiese dicho que no. Es que la propia prensa se autolimita en los temas de la vida privada.
Son dos universos distintos. La vida privada es una cosa, la vida pública es otra. Estas son las bases de la convivencia francesa. Las creencias (religiosas u otras) de cada uno, sus opciones de vida, sus amistades, son de la esfera de lo privado. Tengo que reconocer que yo me siento mejor en este universo, en el cual van a respetar mi vida privada, donde hay una separación radical de lo público y el privado, que en países en donde lo uno y lo otro son confundidos permanentemente.
subir