Donación

Biblioteca Nacional recibe importante archivo sobre la historieta chilena.

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Durante décadas el editor español Antonio Arroyo, uno de los fundadores de la mítica revista de Trauko, reunió libros, publicaciones y documentos sobre uno de los periodos más fértiles de la historieta nacional. Gracias al apoyo de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores, DIRAC, y su trabajo con la Biblioteca Nacional; este importante legado será desde ahora custodiado por el Archivo de Láminas y Estampas.

12/09/2018

Fuente: Biblioteca Nacional

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Trauko, Bandido, Ácido, Matucana, Beso Negro, Riff y El cuete son los nombres de algunas de las más importantes revistas de historieta publicadas en Chile entre fines de los 80 y principios de los 90.

Parte fundamental de un movimiento que activó la escena nacional gracias al surgimiento de nuevos dibujantes chilenos, actividades y difusión de autores extranjeros, el editor español Antonio Arroyo, uno de los fundadores de Trauko, reunió afiches, recortes de prensa, libros, investigaciones, revistas, maquetas, pruebas de imprenta, fanzines y correspondencia en torno a ese fértil periodo.  El resultado en un archivo de cerca de 500 piezas que entrega un completo panorama sobre la época y permite profundizar en la producción, autores, circulación y contexto de las emblemáticas publicaciones.

Al cumplirse 30 años del primer número de revista Trauko, Antonio Arroyo decidió donar a la Biblioteca Nacional su importante colección la que, gracias al apoyo de la DIRAC, retornó a Chile en agosto de este año y será puesta a disposición de investigadores, artistas y académicos especializados.

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“Es un conjunto de gran valor que reúne material que en su momento circuló en muchos casos de manera restringida y permitirá completar colecciones de la Biblioteca Nacional y facilitar la investigación de una etapa crucial, pero poco estudiada de la historieta chilena”, explica Claudio Aguilera, jefe del Archivo de Láminas y Estampas de la Biblioteca Nacional.

“Esta donación contribuirá a enriquecer significativamente nuestra memoria colectiva, así como a promover una creciente protección y puesta en valor de nuestro patrimonio, lo que se enmarca en el compromiso permanente del Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de la DIRAC, en cuanto a apoyar el retorno de aquel patrimonio histórico nacional existente en el extranjero”, agrega Maritza.

La donación se realizó este miércoles 12 de septiembre a las 12:00 horas en las oficinas del director de la Biblioteca Nacional Pedro Pablo Zegers, y contó con la participación de Claudio Aguilera, jefe del Archivo de Láminas y Estampas y de la Biblioteca Nacional, y Maritza Parada, Directora de DIRAC.

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A continuación adjuntamos carta que Antonio Arroyo envió desde Madrid y que fue leída en la ceremonia de donación. 

   Buenos días a todas y todos desde Madrid, España, para Santiago de Chile.

   Ante todo, mi agradecimiento a la Biblioteca Nacional de Chile, a su director y a Claudio Aguilera, por aceptar mi humilde donación de revistas de cómics y de historietas. A la institución Dirac  y su representante, del Ministerio de Asuntos Exteriores, por su gestión y a la Embajada de Chile en Madrid por la recepción de las cajas que recibió Jorge Schindler en la calle Lagasca de esta capital.

   Toda esta colección de tebeos, como decimos acá, la fui atesorando cuando estuve en Chile entre el 88 y el 91 del pasado siglo, mientras publicábamos la revista TRAUKO, con mis socios Inés Bagú, argentina y Pedro Bueno, español como un servidor, también con Emilio Ruz nuestro representante legal y como no, con Hilda Carrera Gamonal nuestra mentora e introductora en la imprenta España en Montreal, comuna de San Miguel.

   Esta revista de Cómics para adultos, se proponía comercializar los trabajos de los dibujantes chilenos y de alguna manera, dignificar el medio que en los últimos años había estado un poco olvidado del gran público. Para eso me informé de las ediciones de revistas ilustradas que había habido en Chile a través de los años y descubrí que era muy rica, ya que había dispuesto de muchos títulos de variados temas, desde el siglo XIX, con editoriales fuertes que habían apostado por este medio de expresión artística.

   Para esto se creó una sección en la revista que se llamó “Naftalina, las historietas chilenas de antaño” donde se hacía una breve reseña gráfica de revistas antiguas que conseguía en el persa de Bio-bio , paradero 2 de la Gran Avenida. También mi agradecimiento a este gran mercado del cachureo, ya que sin él no hubiera sido posible atesorar la colección que hoy me enorgullezco de poder donar.

   Encontré joyas como “La Revista Cómica” primera revista con historietas ilustradas publicada en Chile desde 1895, que apareció en el nº 3, también “El Peneca, semanario ilustrado para niños” de 1908,que apareció en el nº4 o el “Corre-Vuela, revista literaria, humorística e ilustrada” de 1914, del nº 6, así como el famoso “Topaze” de 1931 en el nº 5. Por citar algunos títulos, los más antiguos.

   También es de reseñar cuando encontré el extraordinario trabajo de “La prehistoria de las historietas en Chile”, publicación de CENECA ( Centro de Indagación y Expresión Cultural y Artística ) de Manuel Alcides Jofré, editado en 1986, que supuso el estudio más concienzudo sobre el tema que había visto y mi toma de conciencia del rico bagaje ilustrado de la cultura chilena, del que publiqué un extracto en el nº 6 y me ayudó en los siguientes, como la reseña de “Okey, revista de historietas” 1949, del nº 7.

   Cuando en 1991 abandoné Chile para reintegrarme a mi trabajo en la Municipalidad de Madrid, del que había pedido una excedencia de 5 años, me traje todas las revistas que tenía con la intención de montar una exposición que visibilizara en España la rica cultura chilena del cómic, la cual no funcionó después de varios intentos con instituciones públicas y privadas, quedando todo este material en mi poder, sin poderlo mostrar más que a título personal.

   Los años fueron pasando y las mudanzas también, entonces temiendo que se fueran a perder, se me ocurrió que el mejor sitio posible donde podían estar era en su propio país y fue entonces cuando gracias Ricardo Fuente Alba (hijo del conocido dibujante del Conde de Matucana, personaje de cómic) me puse en contacto con Claudio Aguilera y al fin conseguí mi propósito de devolver a Chile lo que es de Chile. Por eso mis agradecimientos y mis reconocimientos a las instituciones y personas que la han hecho posible.

   Y ya solamente, si me lo permiten hacer una mención a mis padres Antonio Arroyo y Eloísa Gordo, que fueron los que me iniciaron en la lectura de los tebeos, cuando nos compraban todas las semanas a mi hermana Pilar Arroyo y a mí, los cuadernillos de “Mari Noticias” para ella y “El Capitán Trueno” para el servidor de ustedes, en los años sesenta.

   Espero que esta colección que hoy recepciona la Biblioteca Nacional, sirva para documentar el trabajo de los investigadores y si se digitaliza que puedan también acceder a ella el público interesado.

   Otra vez gracias a todos y sobre todo a la lectora de este humilde escrito, Hilda Carrera Gamonal y al documentalista, editor y también donante de páginas originales de maquetación de la TRAUKO, Rodrigo Araya Tacusis.

   Saludos cordiales a todas y a todos y hasta siempre.

                                    Antonio José Arroyo Gordo.        en  Madrid  a  6  de  Septiembre  del  2018.

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